Qué hacemos

Punto de partida

Queremos transformar un modelo de atención social que no puede quedar por detrás de lo que los estándares de derechos humanos y nuestra sociedad hoy le piden, y que debe responder a los cambios del entorno.

Una sociedad en rápida transformación

Desde hace décadas nuestra sociedad experimenta cambios sociales acelerados y de gran profundidad, algunos de los cuales se han acentuado con la crisis económica de los últimos años. Se trata de un modelo que nació en un contexto de desarrollo industrial

de estructura poblacional, de conciencia ciudadana y de situaciones de vulnerabilidad muy diferente al actual, y en qué las respuestas que quizá funcionaron bien en el pasado ya no son adecuadas para el momento presente y aún menos para los retos que deberá afrontar nuestra sociedad en las próximas décadas.

El impacto de las TIC

Especialmente los atributos vinculados a las TIC (innovación, accesibilidad, inmediatez, transparencia…) han transformado las dinámicas de la economía global, las expectativas, los comportamientos, los estilos de vida, las herramientas de trabajo, y las relaciones sociales de los

ciudadanos y han generado una nueva cultura en la que la capacidad la elección, el acceso a la información y al conocimiento, y la exigencia de derechos, han devenido irrenunciables. Y si añadimos los importantes cambios sociales que estos atributos han generado (el movimiento, la diversidad, la exigencia de eficiencia, los cambios en el modelo productivo…), todo junto dibuja un contexto en el que todo se mueve y transforma, y en el cual el qué y el cómo de siempre ya no son útiles ni por hoy ni para la sociedad del mañana.

Cultura basada en los derechos

En las últimas décadas el derecho internacional de los Derechos Humanos ha venido señalando el camino que hay que seguir a la hora de buscar respuestas a este nuevo escenario. El carácter universal de los Derechos Humanos obliga a los Estados a promover la plena efectividad de los derechos de todas

las personas, sea cual sea su situación y capacidades, y a garantizar su dignidad, autonomía individual, igualdad, no discriminación, participación e inclusión en la comunidad. Las personas pasamos de ser objetos pasivos o receptores de asistencia y atención, a ser titulares activos de derechos.

Un modelo desajustado

Mientras en otras esferas de la vida los ciudadanos pueden gestionarlo casi todo de forma on-line; compran y contratan productos de consumo a medida y personalizados; obtienen información y respuestas inmediatas sobre lo que les preocupa; pueden

elegir y decidir entre una enorme diversidad de opciones; y pronto los coches sin conductor o la tecnología 5D nos situarán en un entorno aún más inmediato y acelerado… en la acción social aun persisten sistemas analógicos y presenciales, listas de espera de un año de duración, carteras de servicios pre-definidos y estandarizados, la prescripción sin libertad de elección ni de control sobre la atención recibida, o soluciones de eficiencia dudosa y de impacto sin cuantificar.

Cambios de gran profundidad

Fenómenos hoy ya consolidados y conocidos han modificado profundamente los individuos y la sociedad: nuevas dinámicas socioeconómicas generadoras de mayor desigualdad y que incrementan el riesgo de exclusión social; el envejecimiento de la población debido al

aumento de le esperanza de vida y de la reducción de las tasas de natalidad; la modificación de la estructura de los hogares como consecuencia de los nuevos modelos familiares; la incorporación de las mujeres al mercado laboral y la transformación de los roles de género; las mutaciones del trabajo asalariado en el contexto de una economía globalizada y terciarizada; la creciente diversidad cultural de las áreas urbanas como consecuencia de la aceleración de los flujos migratorios; y, sobre todo, la penetración de la tecnología y de las TIC en todas las dimensiones de la actividad humana.

Nuevas vulnerabilidades sociales

Estas transformaciones han generado una nueva estructura de riesgos y de vulnerabilidades sociales mucho más compleja que la del pasado industrial, y han comportado la aparición de nuevos fenómenos como la descalificación laboral, la precariedad

laboral, la vulnerabilidad residencial, la pobreza energética, la gentrificación, la soledad y el aislamiento relacional, las dificultades para conciliar las tareas de cuidado en el hogar y la actividad laboral, la brecha tecnológica, etc.

Avances fallidos o insuficientes

La voluntad de respetar la dignidad, la autodeterminación y los derechos de las personas que precisan apoyos personales y por la inclusión social se ha traducido en la conceptualización del nuevo modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP). Sin embargo, los pasos realizados para implementar

este modelo chocan aun hoy con una oferta de servicios que dificulta la personalización, el derecho a la vida independiente y una respuesta a las necesidades que asegure la inclusión en la comunidad.

Pin It on Pinterest